Blackjack en línea: Estrategias y trucos
En el Blackjack resulta muy difícil, por no decir imposible, tener una estrategia determinada, ya que entre 132 cartas como están en juego al sumar las de seis mazos de naipes, puede ocurrir cualquier cosa, y no podemos prever, ni con los más enrevesados cálculos matemáticos ni recurriendo al cálculo de probabilidades, dictaminar la carta o cartas que van a salir de la mano del croupier en cada momento. Con veinticuatro ases, 72 figuras de un valor de 10 puntos, con 24 diez, y así todas y cada una de las cartas de la baraja, ¿quién puede imaginar siquiera lo que va a saltar al tapete una u otra vez?
Por ello conviene que el jugador se olvide de esas hipótesis, y se centre tan sólo en el valor de la jugada inicial, propia y del gran contrario, que es la banca, aunque por sí misma tampoco esa posibilidad resulte infalible. No existe estrategia alguna posible, eso sí, si nos enfrentamos a un as o a una figura entre las dos primeras cartas de la banca. Porque el otro naipe puede ser el as o la figura que falta. Con lo que el croupier tendría servidos los 21 puntos del Blackjack ya de antemano, en jugada servida, y sería inútil todo intento de ganarle.
Ello hace que nuestras posibles formas de jugar las cartas sean sumamente limitadas. Teniendo en cuenta el gran número de naipes en juego, y las sencillas e invariables reglas del Blackjack, es lógico que ello resulte así.
Veamos gráficamente algunos ejemplos de bazas de juego iniciales, y sus posibilidades reales de alcanzar un punto ideal, que no ha de ser necesariamente 21, porque si la banca se pasa o no llega, podemos vencerla con 18, 17 o 19 puntos, pongamos por caso. Insistimos en que es el mismo caso del juego de las Veintiuna o del español Siete y Medio: lo ideal es alcanzar el punto justo, o Blackjack. Pero si nadie lo alcanza en la mesa, gana el más próximo (siempre menor, claro), y pierde el que más se aleje de 21, así como, en todos los casos, perderá el jugador que obtenga 22 o más puntos, puesto que, como en los otros dos juegos citados, “se ha pasado”.
Esta forma práctica de mostrar el juego del Blackjack, como ya hemos hecho con el póker antes, y pese a la mayor simplicidad del que estamos examinando ahora, es la más idónea para que el lector se haga una idea exacta de sus normativas y de sus posibilidades, cuando no es aún una persona avezada a este juego.
No vamos a analizar ocho jugadas a la vez, porque resultaría tedioso reunir tantas jugadas en unas páginas. Nos limitaremos a suponer que unos cuantos jugadores han pasado ya, y quedan aquellos que siguen la partida tras ver sus dos naipes iniciales. Porque hay que recordar que quien tiene buenas cartas al empezar, dobla siempre su apuesta, y quien las tiene malas, puede pedir carta y pasarse, o plantarse con una cifra insuficiente.
Pues bien, vamos a suponer que tres de nuestros jugadores han pedido carta y se han pasado, perdiendo toda posibilidad de ganar. Y que quedan en juego solamente cuatro jugadores y la banca.
Analizaremos esas cinco jugadas y la estrategia a seguir en cada caso, para procurar vencer a la banca. Cosa que, insistimos, no resulta nunca nada fácil.
Hagamos una salvedad, la única que perjudica a la banca o puede beneficiar al jugador. Según las reglas del Blackjack, si el croupier alcanza los 17 puntos, está obligado a plantarse, sin poder pedir más cartas.
En cambio, si las cartas iniciales de la banca suman solamente 16 puntos en total, sucede todo lo contrario. El croupier, entonces, se ve obligado a pedir carta, quiera o no, y resulta sumamente fácil pasarse en cuanto reciba un naipe a partir del 6. Pero si consigue un 5 o una carta inferior, es sumamente probable que gane a todos.
Esas son las dos únicas puntuaciones en que el croupier tiene las manos atadas por las reglas del juego, y el adversario puede aprovecharse de ellas.
Pero recordemos que, si hemos doblado la apuesta tras ver nuestras dos primeras cartas, no podemos ver la tercera y es la única que vamos a recibir, hasta que la banca levante todas las jugadas para ver cuál es la ganadora, lo que nos impide aprovechar hasta el límite una buena oportunidad. Así es el Blackjack, y así hay que aceptarlo.
Y ahora, vayamos a nuestro ejemplo práctico, con una mano en la que juegan cuatro jugadores y la banca.
Jugando al Blackjack
El croupier baraja. Se corta. Son 132 naipes en mazo ante el reparto de cartas. Se fijan las apuestas previas.
Tres jugadores tienen mal punto y no suben la apuesta. Al ver las cartas, confirman sus temores. Se han pasado, y deben abandonar la mano, recogiendo el croupier lo apostado.
Quedamos cuatro jugadores y el banquero. Servidas las cartas, vemos las de cada jugador que queda en la partida.
El jugador N° 1 tiene estas dos cartas: Son un seis y un siete. Trece, en total. Duda, y se planta.


El N° 2, examina sus dos cartas. Son muy buenas.Una Q y un 7. Suman diecisiete. Hay que plantarse, sin duda. Pedir otra sería una locura.


El jugador N° 3 descubre un As. La otra es un As también. Dobla la apuesta en cada carta y pide dos naipes, uno para cada as. Se le dan las dos cartas tapadas. Hay que esperar a ver el resultado final.


El jugador N° 4 ve sus cartas. Un seis y un cinco. Once puntos. Muy buen punto para que llegue un 10 o una figura.


Finalmente, vemos las cartas de la banca.
Tiene un seis y, por supuesto, no podemos ver la cubierta, pero nadie puede ver las nuestras. Aunque aquí, para presentar el ejemplo, juguemos con todas las cartas destapadas. Recuerde siempre el lector que, en todo momento, queda una carta tapada, lo que no nos permite ver la jugada completa, como la vemos aquí. Pero la banca, lo que tiene, son dos seis.


Como decíamos antes, los jugadores 1 y 2, se plantan al llegar su momento de hablar. El jugador número 3 sí tiene sus dos cartas visibles, que son los dos ases de doble jugada. Como es lógico, sigue sin descubrir su carta tapada, pero ha de plantarse forzosamente, puesto que no puede pedir carta nueva. Sabemos, no obstante, en este simulacro, que ha ligado una J en un juego y un seis en otro. Veintiuno y diecisiete. Tiene Blackjack, pero nadie lo sabe.




El Jugador N° 4 pide carta. Recibe otro as. Insuficiente. Si quiere que valga 11, se ha pasado con 22. Como eso no puede ser, ha de valer uno. Tiene doce puntos. Muy poco. Ha de arriesgarse y pedir otra.




Le dan carta. Es mal momento. Y sale mal, claro. Recibe otra J. Veintitrés. Se ha pasado y pierde.




Por fin, le toca a la banca. Tiene doce. Ha de pedir carta, con todas sus consecuencias. La muestra. Es un seis. No puede pedir más. Se ve obligado a plantarse, aunque podría pedir carta, pero si sale más alta del cinco, perdería. Duda. Difícil elección.
Finalmente, se decide. Saca carta. Es un nueve. Ha perdido la banca esta vez.
La banca paga las apuestas. Ganan los números 1 y 2; el número 3 cobra su Blackjack, pero con apuesta sencilla, como dijimos antes. Y por supuesto, el número 4 ya ha perdido al pasarse.
¿Está clara la jugada? Creemos que sí. Como ejemplo, puede valer. Pero si cuando tenía doce puntos, la banca hubiera recibido un nueve, hubiese hecho 21, y su Blackjack hubiera arrasado con todos los demás jugadores.
Excitement Builds as GamblingPlanet.org Expands its International ... - MarketWatch
MajorWager.com Urges Readers to Vote for Obama in November...By ... - MajorWager.com inc
Vanguard Funds Sued For Online Casino Investments - Online Casino Advisory
Think out of the box: Shekhar Kapur - NDTV.com
Your online Gaming Guide - ScienceBlog.com
No Download Casino (Flash Casino) VS. Downloadable Software - Corsavoo.com
Frank Doubts Palin Due to Online Gambling Foe Dobson's Support - Online Casino Advisory
MGM Mirage CEO says journalism facing reinvention - Forbes
Gaming firms drag heels over aid for addicts - guardian.co.uk


