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Blackjack en línea: sus reglas y secretos

Como el juego del póker, el Blackjack se juega con naipes franceses o americanos, pero con la diferencia que este es un juego propiamente de casino, y no suele jugarse en otros ambientes.
De gran tradición en los Estados Unidos, el Blackjack es un juego en el que normalmente se utilizan seis barajas de 52 cartas cada una, y debe haber un croupier que dirija la partida. Ello hace que sea, como hemos dicho, un juego solamente de casino. En Las Vegas es uno de los más populares, y en las mesas de Blackjack suele verse reunida gran cantidad de jugadores y de curiosos.

Reglas del juego

Suelen intervenir siete jugadores, que se sitúan en la mesa, frente por frente al croupier o encargado de distribuir el juego.
Pero en este juego, como en otros muchos de casino, están autorizados a situarse tras los jugadores tantos observadores como quieran, y a su vez convertirse todos o parte de ellos en jugadores de la partida, apostando sobre el punto de cualquiera de los siete sentados a la mesa. Es algo parecido a lo que vemos en torno a una ruleta o a una partida española del siete y medio: los curiosos también pueden participar en el juego, aunque sin jugada propia, naturalmente.
En realidad, el Blackjack es un juego bastante parecido a otro llamado Veintiuna, que se jugaba a partir del siglo XVIII, y del que Napoleón Bonaparte era un gran aficionado. Parece ser que fueron los franceses, al invadir España en 1808, los que trajeron consigo a este país el juego del Veintiuno, que cobraría gran popularidad entre los españoles.

No es que el BlackJack sea idéntico, pero tiene grandes semejanzas con él, e incluso la máxima jugada es, precisamente, la de los 21 puntos. Asimismo puede decirse que ofrece similitudes con otro juego de baraja española -el Veintiuno es con baraja francesa-, muy conocido en todos los ambientes, como es el Siete y Medio. En todos los casos se trata de algo semejante: recibir carta y completar una determinada suma de puntos.
Ese es el objetivo del Blackjack, aunque tiene sus reglas y modalidades propias, que lo hacen sumamente sugestivo y ofrece muy diversas alternativas a los jugadores.

Vamos a comenzar por lo más importante, que son las propias reglas del juego.
Al igual que en otros juegos, las figuras valen siempre 10 puntos, el as vale 1 o puede valer incluso 11, y los demás naipes tienen justamente su valor nominal. Es decir, el 2 vale 2, el siete vale siete, el nueve vale nueve, y así sucesivamente. También el 10, como es lógico, vale 10, lo mismo que las figuras J, Q y K.
Sabido esto, pasemos al juego en sí, donde el croupier, como en todos los casos, representa al casino y, por tanto, posee el monopolio de la banca.
Sirve cartas a los demás y se sirve a sí mismo. Es un enfrentamiento entre los demás jugadores y el casino, o entre los puntos y la banca, como sucede siempre.

 

Juego del Blackjack

Valores de los naipes

AS de picas
El as puede valer 1 o 11 puntos, según los casos.

10 corazon

Las figuras J, Q Y K, así como el 10, valen 10 puntos.

Todas las demás cartas, del 2 al 9, valen exactamente su valor nominal, el mismo que figura en el naipe.
Es el croupier quien da las cartas, por supuesto, repartiendo dos a cada jugador; de una en una, y otras dos a sí mismo. Siempre irá una carta cubierta y otra descubierta.

Si la carta visible del croupier es un as, éste pregunta de inmediato a los jugadores si desean asegurarse ante la posibilidad de que la banca consiga un Blackjack, que, como ya hemos dicho antes, es la suma de 21 puntos.
Hecha la pregunta, los jugadores han de poner de inmediato una suma de dinero o de fichas equivalente a la mitad de su apuesta inicial, encima del tapete donde están celebrando la partida. Es la forma de "asegurarse" contra el posible Blackjack del croupier.

Sin embargo, si el croupier, pese al as inicial, que tan buen augurio supone en un juego donde se va a 21 puntos y se tienen ya uno o bien once (el doble valor del as), no alcanza su jugada, la banca recoge los seguros de todos los jugadores, y la partida continúa normalmente, sin ningún otro incidente en la jugada.
Pero si logra el Blackjack previsible, es decir, ligar 21, significa que ha hecho Blackjack y se embolsa todas las apuestas, aunque se ve obligado a pagar a cada jugador la suma del "seguro" en la proporción de 2 a 1, es decir, el doble de la cantidad que aseguraba a sus oponentes. En suma, los jugadores no pierden nada, ya que recuperan por un lado lo que el croupier se ha llevado por otro. Pese a todo, es seguro que muchos otros jugadores de los situados en torno a los de la mesa, y que apostaban a este o a aquel, perderán su apuesta en favor de la banca.

Existe también para cada jugador de la mesa de Blackjack la posibilidad de doblar su apuesta inicial tras recibir sus dos primeras cartas, poro en este caso sólo pueden recibir del croupier una única carta, y ni siquiera podrán verla antes de que se descubra todo el juego.
Una vez que los jugadores y la banca han hecho todos esos cambios en las apuestas, la banca levanta todas las cartas al mismo tiempo, descubriendo así las jugadas.

Existe otra modalidad dentro del Blackjack, y es cuando un determinado jugador recibe dos cartas iguales, sean dos ases, dos figuras o cualquiera que sean los naipes iniciales de su jugada. Esa alternativa consiste en poder apostar a dos manos. Es decir, hacer una apuesta por cada carta. En esta circunstancia, una vez destapadas ambas cartas, el jugador que opta por esa forma de juego, coloca una apuesta idéntica a la inicial en cada carta, y el croupier sirve entonces dos cartas, una junto a cada una de las descubiertas. El jugador juega entonces ambas manos por separado, doblando así sus posibilidades de ganar... aunque también las de perder, como en todo juego de azar.

Téngase en cuenta, no obstante, que el jugador, si lo que tiene son dos ases, no puede pedir más que una carta por mano. Pero como no debemos olvidar que el as tiene el doble valor de 1 o de 11, si recibe una figura o un 10, habrá hecho Blackjack, es decir, 21 puntos.

Pero existe otra salvedad: aunque el jugador que está en esa circunstancia consiga ligar 21, no se considerará un Blackjack natural, y por tanto, sólo recibirá la misma suma que apostó a las cartas ganadoras.
Se dice que el Blackjack es “natural”, cuando se liga una sola vez, con una sola jugada, y entonces la ganancia que obtiene es de 3 por 2, es decir, una vez y media su apuesta, siempre y cuando la consiga antes de que el croupier levante sus propias cartas. Cuando esto sucede, la apuesta que se cobra es la previamente hecha.

Esto no debe de resultar extraño, puesto que en todos los juegos de casino en que uno se enfrenta a la banca, es ésta siempre, en igualdad de juego, la ganadora del mismo. Lo que debe hacerse, en todo caso, para intentar ganar al croupier, es fijarse mucho y bien en las cartas que éste tiene. No es que exista un seguro en nada, puesto que un jugador puede recibir cualquier carta en cualquier momento, dado que se juega con seis mazos de 52 naipes cada uno, y las posibilidades de cada cual son prácticamente infinitas. Pero sí puede uno prever fácilmente que el croupier lo tendrá muy difícil para ligar 21 o una suma de puntos parecida, según los que retina en sus dos primeros naipes. Recuérdese que se pueden pedir tantas cartas como sean necesarias, mientras no se alcance la puntuación deseada, pero existen momentos en los que uno debe plantarse, como estudiaremos más adelante, al ver las posibles estrategias en este juego.

Es primordial recordar siempre que uno debe mostrar su jugada, si alcanza el Blackjack, antes de que el croupier vea la totalidad de sus cartas, por si la banca también alcanza 21, ya que entonces, gana de todos modos al resto de jugadores. Es, evidentemente, un arma de doble filo, porque nos permite ganar la mano, pero incita al croupier a pedir cartas en busca del 21, sin conformarse con otra jugada menor.

Pero eso también puede contribuir a que el banquero, en vez de alcanzar su Blackjack, se pase fácilmente de puntos, y por consiguiente salga perdedor.
En fin, como en todos los juegos, la estrategia fundamental consiste siempre en arriesgarse y tratar de prever las jugadas enemigas, si bien esto resulta casi imposible cuando se juega con un total de 312 cartas sobre la mesa. Puede salir cualquier cosa, y se puede repetir cualquier jugada en cualquier momento, lo que hace que una auténtica estrategia resulta virtualmente imposible.

De todos modos, intentaremos analizar algo parecido a la estrategia de la jugada, dentro del Blackjack, aunque de un modo muy relativo en cuanto a su real eficacia llegado el momento.



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